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Premier · Guía del Fantasy

Cómo armar tu equipo Fantasy

Quince fichas, 150M y un límite de 3 jugadores por club. Esta guía explica cómo repartir ese dinero en el Fantasy de la Premier League, qué decisiones pesan de verdad y cuáles dan igual.

Lo primero: el presupuesto no es el problema

Casi todo el mundo empieza igual: mira la lista, busca a los tres o cuatro jugadores que conoce, los ficha, y descubre que se ha quedado sin dinero para las once fichas restantes. Es la reacción natural y es también la forma más rápida de armar un equipo desequilibrado. Conviene hacer el camino contrario, y para eso hay que entender cuánto cuesta de verdad rellenar una plantilla.

Con los precios de esta temporada, un equipo formado enteramente por jugadores de precio medio en cada posición cuesta 84,6M de los 150M disponibles. Es decir que jugando a lo seguro, sin ninguna estrella, sobran 65,4M. Ese margen es el que decide qué tipo de equipo se puede montar, y es bastante más de lo que parece cuando uno mira la lista por primera vez.

En el otro extremo, fichar a los cuatro jugadores más caros del mercado —E. Haaland, B. Saka, A. Isak, João Pedro— cuesta 86,7M y deja 63,3M para las once fichas que faltan. Se puede hacer, pero significa que esas once van a salir del fondo de la lista, y ahí hay muchos suplentes que no llegan a jugar. La pregunta no es si te puedes permitir a una estrella, sino a cuántas.

El límite de 3 por club aprieta más que el dinero

Esta es la regla que más gente pasa por alto y la que de verdad da forma al equipo. No puedes tener más de 3 jugadores del mismo club, así que por mucho presupuesto que tengas no puedes montar medio equipo con el que va primero. Y como los mejores jugadores se concentran en pocos clubes, el límite muerde antes que el dinero.

En números: llevarse a los 3 mejores del Manchester City cuesta 63,4M, y con eso ya has gastado buena parte del presupuesto en tres de las quince fichas. Repetir la jugada con otro grande deja el equipo prácticamente cerrado antes de haber cubierto la mitad de los huecos.

Hay además una consecuencia menos evidente y que se nota a lo largo de la temporada: concentrar jugadores del mismo equipo hace que tus jornadas sean mucho más extremas. Cuando ese equipo golea, tu puntuación se dispara; cuando pierde, se hunde entera. Repartir entre más clubes da resultados más aburridos pero más estables, y en una liga de treinta y ocho jornadas la estabilidad suele ganar.

Dónde conviene gastar y dónde ahorrar

No todas las posiciones dan lo mismo por el dinero que cuestan. La portería es la más barata del mercado: el portero más caro de la Premier League vale 4,8M y la mitad de ellos cuesta menos de 2,5M. Como además solo juega uno de los dos que se fichan, es la posición donde menos sentido tiene estirarse, y donde casi todo el mundo puede ahorrar sin notarlo.

La defensa es lo contrario en cuanto a peso: son 5 fichas de quince, un tercio del equipo. Ahí el ahorro se multiplica por cinco, así que unos euros menos por ficha se convierten en margen real para el ataque. Pero cuidado con pasarse: un defensa que no es titular no cobra la portería a cero, porque hace falta jugar una hora, y entonces la ficha se queda en nada.

El centro del campo es donde están los precios más engañosos. Es la posición más completa —marca, asiste, defiende y crea, y todo puntúa— pero también donde la diferencia entre el más caro (18,0M) y uno de precio medio (6,9M) se paga muy por encima de lo que rinde. Mezclar un par de creadores con mediocentros de trabajo, que suman por entradas, suele salir mejor que cinco nombres caros.

Arriba solo hay 3 fichas y se llevan la parte grande del presupuesto. El delantero más caro vale 24,3M, más de 3 veces lo que cuesta un delantero medio. La fórmula que suele funcionar es uno del tramo alto que juegue siempre y dos titulares de equipos medios que rematen con frecuencia, en lugar de tres estrellas que obliguen a un banquillo inservible.

Los once que juegan y los cuatro que esperan

De las quince fichas solo puntúan once cada jornada. Las otras cuatro están en el banquillo y no suman nada, así que el equipo real es el once, y las fichas del banquillo son un seguro, no una inversión. Gastar en un suplente de lujo es de los errores más caros que se pueden cometer: esa ficha vale lo que dos titulares de la parte media de la lista.

La formación se elige entre 7 opciones (4-4-2, 4-3-3, 4-5-1, 3-4-3, 3-5-2, 5-4-1, 5-3-2) y se puede cambiar tantas veces como quieras antes de que empiece la jornada. Eso permite adaptarse: si tus defensas se enfrentan a equipos goleadores, tiene sentido pasar a una formación con menos defensas y más gente arriba, y al revés. Es una decisión gratis que mucha gente no toca en toda la temporada.

Lo importante del banquillo no es quién sea, sino que juegue. Un suplente barato que es titular indiscutible en su equipo vale mucho más que uno caro que entra veinte minutos, porque si uno de tus once se lesiona o no sale, el que entra tiene que puntuar. La regla práctica es sencilla: en el banquillo, titulares baratos antes que suplentes caros.

El capitán es la decisión más rentable de la semana

El capitán puntúa el doble. No es un detalle: sobre una temporada larga, acertar con el capitán reparte más puntos que cualquier fichaje que hagas. Y a diferencia de un fichaje, no cuesta nada y se puede cambiar cada jornada.

El criterio razonable no es elegir al mejor jugador de tu equipo, sino al que más probabilidades tiene de puntuar esa jornada concreta. Un delantero fiable contra un rival que encaja mucho suele ser mejor capitán que una estrella que visita al líder. Y conviene mirar quién lanza los penaltis: esa vía de gol no depende de cómo vaya el partido.

Existe además un segundo capitán, que entra en juego si el primero no llega a jugar. Es un seguro barato que evita perder el doble de puntos por una alineación inesperada, y merece la pena dedicarle diez segundos en vez de dejarlo al azar.

Traspasos: cuándo moverse y cuándo aguantar

Cada jornada tienes 2 traspasos gratis, y si no los usas puedes guardar uno para la siguiente hasta un máximo de 3. A partir de ahí, cada movimiento adicional resta 4 puntos. Esa penalización es la que convierte los traspasos en una decisión y no en un trámite.

La cuenta que hay que hacer antes de gastar uno de más es directa: ¿el jugador que entra va a sacar 4 puntos más que el que sale, en las jornadas que quedan? Muchas veces la respuesta es que no, sobre todo si el cambio responde a una mala jornada aislada. Reaccionar a un partido flojo es la forma más habitual de regalar puntos.

Hay dos situaciones en las que sí conviene gastar sin pensarlo mucho: una lesión larga, y un jugador que ha perdido la titularidad. En los dos casos la ficha está muerta y cada jornada que pasa cuesta más que la penalización. El resto de movimientos casi siempre pueden esperar a la semana siguiente, cuando el traspaso vuelve a ser gratis.

Los dos comodines, y cuándo usarlos

Son dos ayudas que se activan cuando decidas, cada una con su momento ideal. Guardarlas todo el año es tan mal negocio como quemarlas en la jornada 2.
🃏 Comodín

Comodín

Traspasos ilimitados en una jornada. No se puede usar en la J1. Tienes un uso en la primera mitad (hasta la J16) y, al terminar la J16, se reactiva para un segundo uso hasta la J38.

Comodín

Jugador Extra

Alinea 12 titulares durante una jornada. El 12° no puede ser capitán ni ser sustituido. Sin restricciones de presupuesto ni club.

El comodín tiene dos usos por temporada, uno en cada mitad, y no se acumulan: si no gastas el de la primera mitad antes de la jornada 16, se pierde. Su momento natural es cuando el equipo se ha quedado desfasado —varias lesiones a la vez, o una plantilla que ya no se parece a la que armaste— y arreglarlo con traspasos sueltos costaría más puntos de los que vale la pena.

El jugador extra hace que puntúe un duodécimo jugador esa jornada. Rinde más cuando el banquillo está lleno de titulares con buen cruce, no cuando está lleno de suplentes, así que conviene reservarlo para una jornada en la que casi todos tus quince jueguen.

En resumen

Un buen equipo Fantasy no es el que tiene los mejores jugadores, sino el que tiene once que juegan todas las semanas. Antes de fichar a nadie, mira cuánto cuesta rellenar las quince fichas con jugadores dignos; lo que sobre de ahí es tu presupuesto real para estrellas. Reparte entre clubes, ahorra en la portería, no te enamores del banquillo y dedica cada semana treinta segundos al capitán, que es lo único gratis que de verdad mueve la clasificación.

Y sobre todo, no reacciones a una jornada mala. La temporada tiene treinta y ocho, y casi todos los puntos que se pierden en el Fantasy se pierden en traspasos hechos con prisa el domingo por la noche.

Cuando lo tengas claro, los precios están en la lista completa del Fantasy de la Premier League, posición por posición: porteros, defensas, centrocampistas y delanteros.

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